Aquí tenemos la combinación de un cúmulo abierto formado principalmente por 9 estrellas muy jóvenes, y una zona nebulosa de reflexión. En esta ocasión el gas no está lo suficientemente caliente como para emitir radiación propia, sino que refleja la de las estrellas cercanas. Este objeto es conocido desde la antigüedad, y aparece en relatos desde la antigua China a los Mayas y Aztecas. Es visible a simple vista, aunque hacen falta unos prismáticos para distinguir la mayoría de las estrellas que lo forman. Hasta hace poco se pensaba que la nebulosidad rodeaba a las estrellas y era iluminada por estas, pero medidas recientes dan velocidades para el polvo y para las estrellas muy diferentes. Seguramente la luz del cúmulo atraviesa la nebulosa en su camino hacia nosotros. Las 9 estrellas han recibido sus nombres de la mitología griega: Atlas, Pléyone y sus 7 hijas. Es un objeto grande y por eso se ha fotografiado con un telescopio de poca focal.